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14 Diciembre, 2018

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Tu isla en la cocina

Tu isla en la cocina

Unas con placa, grifo y mucho espacio para guardar. Otras, con barra de desayunos. De más de dos metros o de uno escaso. Hay tantas islas como cocinas.

 

Grande y espaciosa

Si la cocina es grande, una isla generosa te servirá para instalar la placa de cocción. Necesitas entre 210 y 250cm de largo. Te permitirá colocar fogones, una tabla en la que preparar los alimentos, un cubo de basura debajo y un punto de agua.

 

Con zona de cocción 

Si tu isla tiene fogones, una campana a techo o de sobre-encimera te permitirá ver el espacio más despejado. 

 

Un punto de agua.

En la isla, puedes instalar también la zona de agua. Asegúrate de tener espacio suficiente a ambos lados del fregadero para colocar los productos, cortarlos y, tras lavarlos, dejarlos sobre un trozo de encimera limpia.

 

Con sobre de madera.

Cuando elijas el material para la superficie de la isla, ten en cuenta que cada tipo de material necesita unos cuidados específicos.

 

Como apoyo 

Si no tienes espacio suficiente en la cocina, piensa en una isla como punto de apoyo y preparación de alimentos. 

 

Estrechísima

No tiene por qué ser siempre cuadrada. Analiza tu cocina y diséñala para que se ajuste a ella. 

 

En negro y madera

Una isla a juego con el resto de la decoración de la cocina hará que el espacio se vea más integrado.

 

Una mesa antigua de isla 

Si la pieza es un mueble de oficio recuperado, como esta mesa, le dará un toque personal a tu cocina y, ya ves, no es necesario que sea igual que el resto del mobiliario para que quede bonita. 

Decorativa y con mucho almacenaje

Con cajones o armarios que te ayuden a despejar el resto de la cocina. Para que sea útil, lo ideal es que la conformen dos huecos opuestos de 60cm cada uno. Ésta tiene fregadero, barra de desayunos, botellero y espacios para guardar y decorar.

 

Para guardar más

Si aún necesitas más espacio de almacenaje, ten en cuenta que, desde la isla a los armarios más cercanos del resto de la cocina, deben quedar unos 90cm libres (80cm sería el mínimo y 110cm, el máximo para no perder comodidad). Es el espacio necesario para abrir cualquier puerta o cajón sin problemas, y dejar paso.

 

Barra de desayunos

No necesitas más que un alerón en la encimera de la isla. Que sobresalga un mínimo de 45cm (espacio necesario para un plato y un vaso), aunque lo ideal son 50 cm. Así podrás sentarte cómodamente y esconder debajo los taburetes cuando no se usan para no obstaculizar el paso.

 

Una isla para todo Cocinar, preparar alimentos, comerlos y hasta hacer vida social. Si la cocina y el comedor comparten espacio, no querrás salir de allí en todo el día. 

Una isla es una buenísima pareja de baile para tu cocina. Eso sí, si piensas bien qué función le darás y la haces realmente complementaria. ¿La quieres para cocinar? ¿Como apoyo extra? ¿O sobre todo para comer? Analiza bien tus necesidades y elige la isla perfecta para ti.

Otro aspecto que debes tener muy en cuenta a la hora de elegir la tuya es qué tipo de superficie quieras que tenga. No se trata de una elección meramente estética. Cada tipo de material tiene unas ventajas y unos cuidados específicos. Aquí te damos las claves de los materiales que puedes encontrar:

  • Sintéticas: Son económicas, pero hay que vigilar con el calor y, si la encimera tiene fregadero, con los bordes, que pueden decolorarse y agrietarse con el tiempo.
  • De madera: Cálidas y naturales. De iroko son perfectas porque esta madera tiene una de las vetas más cerradas, con lo cual, será más higiénica. Pero hay que aceitarla una o dos veces al año.
  • De piedra natural: Como el mármol, el granito, etc... Son delicadas. Debes procurar que no se manchen con ácidos porque pueden quedar marcadas. Ten una bayeta a mano siempre.
  • De Silestone, Corian, Krion o Dekton:Antibacterianas, muy resistentes y duraderas.
  • De microcemento: Resistentes a la humedad, aunque pueden sufrir fisuras, por eso hay que vigilar los golpes. Y sulookes muy actual.
  • De acero inoxidable: Muy resistentes, limpias y no se manchan. Si aceptas que el acero se vaya rayando, descubrirás que, usado, gana la belleza de lo vivido.